sábado, 3 de julio de 2010

"DE LA ALEGRÍA AL DESPECHO"


Salí de casa rumbo al supermercado, ganando Alemania 1 a 0 a la oncena de Argentina. No sé nada de fútbol ciertamente ni he seguido las incidencias de ningún partido, pero al comenzar este me dije: este partido tiene aires de la gran final. En el supermercado, mientras seleccionaba zanahorias, escuché gritos jubilosos y casi corro pensando que Argentina había empatado el juego. Pero la mayor sorpresa me la llevé cuando la alegría de quienes estaban frente a las cajas registradoras viendo el partido se debía al segundo gol de Alemania.
Desde luego que en Venezuela hay fans de equipos europeos. Pero los fanáticos de Brasil, Argentina, e incluso Colombia, son mayoría. Desde luego también que ser fanático de un equipo tiene sus razones en cosas muy subjetivas Recuerdo un campeonato en el que yo iba a Camerún simplemente porque eran negros. Solidaridad con los de mi color, me imagino. Pero de ahí a que los venezolanos apostemos al triunfo de un equipo europeo en lugar de un latinoamericano, ¿eso es razonable? La causa de que así suceda no es tan difícil precisarla en el contexto de “sinrazones nuestras: la razón es puramente ideológica, política. La falta de apoyo a la selección de Argentina se debe a la amistad que une a Maradona con Chávez. Si hay gente que daba la vida por ver ganar a la selección de Argentina y ahora simplemente desprecia o le importa un rábano lo que le sucede a los albicelestes es únicamente responsabilidad de Maradona y su afecto por Chávez.

Que por este motivo, los medios de comunicación de la Oposición, ,esvirtúen los méritos técnicos de Maradona, si por tal motivo este señor pasó de ser gloria y orgullo para la humanidad deportiva, a un perfecto imbécil, eso uno hasta lo entiende. Porque al fin de cuentas, los medios opositores de cualquier cosa se guindan, de cualquier cosa se aprovechan para recuperar lo que les arrebató este bicho que se llama Chávez y que les significaba un sinfín de privilegios: el poder.
Pero que la gente, el común, sienta un placer casi sexual viendo el rostro de un Maradona agobiado por la derrota; que la gente celebre casi hasta lo orgiástico cada gol alemán, es algo que francamente espanta. Lo que se desprende de allí, lo que uno presiente, y siente en ello es ese odio que ha ido ganando altísimos intereses y que está carcomiendo las entrañas de las personas que adversan a Chávez y todo lo que esté cercano a él. No es que para ellos el equipo alemán es técnicamente superior, no es que la colonia alemana es tan numerosa que uno a veces, y si no fuera por el idioma, juraría que está en Berlín; no es que a ellos los une la admiración y el cariño a los jugadores alemanes, en este caso. No. El rechazo al equipo argentino se expresa en estas personas como una forma de canalizar y de expresar el profundo odi,o la repugnancia casi vomitiva que sienten hacia Maradona por estar vinculado al mismísimo demonio: Chávez.
Los anti-chavistas con poder, políticos, empresarios, medios, perdieron toda capacidad de razonamiento, si es que alguna vez la tuvieron, hace larguísimo rato para dar paso al absurdo, a lo grotesco, al cinismo. Y por esa influencia desmedida que todavía ejercen sobre la gente común, y en ese desafuero, en esa oscuridad, arrastraron al común de los anti-chavistas.
Mi amigo Reinaldo hizo aquí un interesante análisis sobre lo que los medios impresos publicaron el día 29 de junio, fecha en la cual dos eventos deportivos fueron de importancia capital para venezolanos y latinoamericanos: que el equipo de sofbol venezolano había alcanzado un contundente triunfo sobre el equipo de China y que Paraguay había derrotado a Japón.
Ambas noticias fueron apenas mencionadas por esos medios, mientras que en grandes letras celebraban con un placer también casi sexual, el triunfo de España en el torneo de Fútbol. Luz pa fuera y oscuridad pa la casa.
No tengo ninguna duda de que a esta hora de la tarde los creadores de las noticias en este país, los supuestos portavoces de la ecuanimidad y la objetividad, los defensores de nuestra idiosincrasia, los que pregonan a todos los vientos que en Venezuela no hay libertad de expresión, esos, están haciendo los esfuerzos más significativos para que mañana los venezolanos degustemos de titulares llenos de alabanzas a la selección alemana, quien desde luego las merece (desconocer el mérito también es absurdo) y de palabras despectivas, insultantes, burlonas, hacia Maradona.

Cuando salí del supermercado llevaba entre las bolsas de los comestibles, un terrible 4 por 0, un desconcertante 4 a 0, pero más allá llevaba fortalecida la convicción de que esta gente que manipula y juega despiadadamente con los afectos, los gustos, el raciocinio de los demás, no debe volver a tener el poder aquí jamás. A veces uno se pregunta porqué defiende ciertas ideas o a ciertas personas. Y la respuesta la encuentra en estos eventos tan tristes que son en muy alto porcentaje producto de los que juegan con la salud mental y emocional de los individuos. Ojalá que a Chávez se le termine de quitar el miedo y el gobierno comience a aplicar las leyes (que para algo sirva ese compendio de vainas raras) y esa gente comience a pagar sus crímenes. Mientras eso no termine de ocurrir, Chávez y su gobierno, aparecerán como cómplices de la masacre que esa gente vive cometiendo en nombre de una fulana libertad de expresión que todavía niegan.