lunes, 1 de octubre de 2007

Pinky y Cel(r)ebro, bro. bro. bro. bro!!!!


Cómo te explico? Todo se bolivarianizó en este país. Ya Bolívar no es prócer, ni Padre de la Patria, Libertador o títulos parecidos: Bolívar es el Miami de los 80, el average de Andrés Galárraga de los 90, la saga de las misses venezolanas en el exterior, la cerveza y la partía de dominó los domingos, el día de la Secretaria, del padre o la madre. Es decir, el lugar común, el orificio de la llave. En la boca, en el discurso de quienes tuvieron el papel de gobernarnos antes de él, Bolívar, Libertador, fue un pensamiento, una impresión, una referencia de día escolar, un aniversario, una costumbre. El otro bolívar era, en cambio, el tesoro de El Dorado, la puerta de la cueva de Alí Babá, un elemento fantástico con el valor bíblico del Cáliz del Maestro. Más familiar que eso, más sueño gobiernero que eso, nada. Después Chávez popularizó el nombre Simón Bolívar y el pueblo que no lo interpretaba, lo interpretó. Uno presume. Uno se arriesga y sale: No, porque Bolívar dijo esto o dijo aquello.
Ahora, la oposición tan digna ella, tan floreada en el verbo, tan Margarita Goutier, camelias en manos, parlotea el pensamiento de Bolívar, de ese a que se cansó de ignorar y quien le supo a plin, es decir, a ofrenda el 24 de Julio y fechas similares durante varios quinquenios. Y entonces ella, tan emblema pinkiniano en que se convirtió, pretende decirle al pueblo, ricos y pobres, pancartica, indignación, que Simón Bolívar, citando fecha, lugar y hasta el estado del tiempo, dijo una vez que esa vaina de gobernar indefinidamente era más peligroso que un tetero piche. Para la oposición ahora, igual que para el Gobierno, Bolívar se transforma en la última palabra, es el oráculo de Delfos, con la diferencia de que no hay ningún dragón mitológico que resguarde la montaña sagrada.
Oposición y gobierno toman de sus visitas al oráculo lo que les sirve. El oráculo dice ñ, y el gobierno dice, coño ñ es lo que necesitamos, hagamos ñ, pero con m no nos metamos. Y la oposición razona, (¿?) vieron dice ñ, Ñ es lo que ambicionamos nosotros pero sin el rabito. Le vamos a buscar las 4 patas al gato? Naaahhh!!!
Al final la metáfora es la misma, oposición y gobierno: a Bolívar la cara de pendejo vieron. Y Simón somos toditos!!