viernes, 15 de abril de 2011

De Angélica, las toninas del Acuario y de cómo hago yo pa que el Alcalde no joda tanto

Los que alguna vez leyeron lo que a mí se me ocurría escribir aquí me han preguntado porqué dejé de hacerlo, a lo que yo he respondido con ciertas evasivas tales como: Mercurio está retrógrado.... los "hermanos" me lo prohibieron.. ahora practico yoga  o cosas parecidas. La verdad no  hay forma de desligarse de este asunto que nos atañe a todos (o debería) los que vivimos en este mundo,  pero ahora me ocurre que el 95% de lo que pasa en el ámbito de la política me causa risa,  hasta el colmo de extrañar Radio Rochela. Creo que no estoy sola en este sentimiento: hay gente más reconocida que yo que asume la política con humor, como por ejemplo los Robetos (Como ustedes pueden ver)
La cosa es que cuando intento  escribir algo serio a mí me da por acordarme de aquella vez  que Beslusconi se estaba comiendo los desechos sólidos que producía su nariz (léase "mocos")y de cuando le dieron a Obama el Nóbel de la Paz y de cuando Müller Rojas (que mi palabra no lo ofenda) jugaba con sus dientes postizos en medio de una sesión de la Asamblea Nacional. No hay forma ni manera de que yo no recuerde esos eventos cuando procuro ponerme seria. Lo juro por santa Eduvigis.
Pero el asunto viene por FACEBOOK, por todos los que escriben quejándose del deceso lamentable de unas toninas del Acuario de Valencia. Fotos, videos, pancartas,  llegan a diario despotricando, quejándose, cuestionando la gestión del Alcalde por la muerte de esos animalitos. Comprendo la indignación de ellos, debe ser que con el tiempo nos volvemos sensibles al mundo natural, ese que despedazan en nombre del progreso. 
Y bueno, hoy una colega, Angélica,  me dijo que al señor Parra no lo vence semejante pormenor y va a traerse otra tonina de Apure, porque es que el pueblo carabobeño necesita esas distracciones, esas recuerdos dulces de Miami, o lo que es lo mismo, aquí nos vamos a morir de hastío a cuenta de que no hay toninas que nos alegren la vida... Al final de cuentas, ¿quién puede extrañar  una tonina en Apure? ¿para qué sirve una tonina en Apure cuando los citadinos carecemos de  la cantidad de  sambiles que son necesarios? Es más, ¿dónde coño queda Apure, en un país de reducidas 7 Caracas?
Nadie. Nada. En ninguna parte...

Esta es la razón por la que no escribo. Me pasa como a los antichavistas:  ese único 5% inexplicablemente adquiere un valor absoluto superior a su resto y me empaña el día y cualquier risa.  Me pasa que ni siquiera la voz de Ramos Allup, que me parece el sonido más cómico de este planeta, logra arrancarme una piazo de sonrisa y empiezo a hacerme preguntas inútiles y necias: ¿Por qué  el gobierno que preside el señor Parra persiste en un lugar donde se tienen animales  prisioneros y después sale hablando de Libertad, Socialismo y esas mariqueras; cómo se le explica a ese señor que esas toninas, y las mapanares y las cotorras y cuanta lombriz se haye en cuativerio en ese Acuario, deben dejarse en el lugar donde pertenecen; qué culpa tienen esos animales de que por el cerebro del ciudadano Alcalde, la idea de una cárcel de mascotas, adquiera, como por arte de magia,  el deslumbrabte rasgo de bienestar social y socialismo puro?

De ñapa, mientras escribía mentalmente esto, mi colega se bajó del carro y por despedida  me echó en la cara esta pregunta "¿será que está loco, More?
No, le dije... él está como todos los políticos de este país: planetario