sábado, 19 de diciembre de 2009

El Rey Maelo


Ismael Rivera es una de esas razones por las cuales uno agradece haber vivido en esta época y haber nacido en esta parte del mundo y no en Suiza, como a veces quisiera cuando este país lo que a uno le provoca es tirarlo por la ventana. Este señor, bautizado por Benny Moré “El Sonero Mayor”, nació en la isla que cayó al mar y no pudo volar, según dice el poeta, Puerto Rico, en octubre de 1931. O sea que ahora tendría…tendría… un pocote de años, pues. Fue limpiabotas, albañil, negro y pobre, hijo al fin de un ama de casa y un carpintero. Dueño de una extraordinaria habilidad musical y de un talento único para improvisar, se unió por los años 50 al grupo de Rafael Cortijo, llegando ambos a convertirse para finales de la década en uno de los fenómenos musicales más grandiosos que haya tenido la salsa, según los entendidos en la materia porque “expresaban el sentimiento de su gente y revertían con optimismo los problemas de su pueblo, celebrando el presente y saludando jubilosos el futuro y la esperanza” ”Las caras lindas” (de mi gente negra) es un buen ejemplo de ello. Además de cantante, Ismael Rivera fue el compositor de “Besito de Coco”, “El incomprendido” (adoro esta canción) y “MI libertad eres tú”
Mientras hago algunas cosas en mi casa me permití el lujo y el placer de escuchar sus canciones que trajeron a esta fábrica de trampas que es la memoria un sinfín de recuerdos de mi adolescencia. Me acordé en particular del primer novio que tuve (me da hasta pena decir que perdí todo mi tiempo en el liceo), un chamo flaco, barbudo, de Caracas, que me enseñó a bailar salsa al estilo caraqueño, que es un estilo bien particular de bailar salsa. Obviamente, me refiero a la manera en que se baila en el oeste de la capital, porque la gente rica no baila salsa ni merengue ni nada de eso ¡bicho! Eso es pa monos, suelen decir con gran orgullo. De modo que si algo tengo que agradecerle al desgraciado de mi primer novio, jajaja, es que me haya enseñado el estilo, y que en cuanta fiesta hubiera yo saliera de lo más ufana a exhibirme.
Esta canción, El Mesías, creo que pertenece al álbum “Ismael Rivera y sus cachimbos” y no es de las más famosas, pero esa, “SI te cojo” y “Qué te pasa a ti” era la que de él más me gustaba bailar (la bailé unas dos millones de veces sin exagerar, porque exagerando fueron 200)
Ahorita que la escucho, a todo volumen, ebria y con una auténtica sobredosis de recuerdos, no hago más que confirmar que el tiempo gira sobre sí mismo, que la fulana fábrica tiene trampas de todos los tamaños, tallas y colores y le encanta tendérselas a uno cuando anda más desprevenido…
Y bueno, vuelvo a agradecer haber nacido aquí, que a todo mi cuerpo le guste la salsa, que me encante bailarla (si hago algo bueno en la vida es bailar) y que haya existido este carrizo en todos los barrios de mi adolescencia y mis recuerdos.
¡Vaya Rey Maelo, gracias, y pa lante, que no te pare nadie estés donde estés!




2 comentarios:

Capochoblog dijo...

Si siguiese vivo, tendría la edad de mi padre... si siguiese vivo :)

:)

A mi me encanta la salsa brava, como esa no hay otra, de pana que no.

Besos y buen domingo, desde este frio que gracias a Dios por fin llego!

More Baker dijo...

Mira tú, lo menos que me imagine es que te gustaba la salsa!
Besotes, bonita.