Gracias Dios! Ya no podía dormir, ni comer… trabajaba como una sonámbula… el mal humor, la impotencia y la frustración colmaban mis días y mis noches. Pero confieso que no contaba con que Carlos Andrés Pérez sacara la cara por nosotros, se armara de coraje y de su sentimiento más genuino de venezolanidad para solicitarle con su habitual elegancia y su verbo derramado, las más sinceras disculpas al Rey por el vergonzoso incidente, por el indecoroso comportamiento del Teniente Coronel. Ojalá el Rey en su infinita benevolencia y vuelta la mirada a sus sentimientos de amor hacia nosotros, atienda el clamor de Pérez y por favor nos perdone, pero que además lo haga público. Se coloque su capa, tome su cetro, diademas y piedras preciosas cubran su Sagrada frente, y nos excuse a todos por haber sufrido tan inusual, tan brutal ataque por parte del negro.
Tengo mi fe y me esperanzas puestas en ello.
Deseo fervientemente que el Rey entienda que quien le pide esto es alguien así como su igual o por lo menos lo fue. (Y para muestra un botón)
Un hombre de conducta absolutamente intachable, que desde un exilio más que injusto, aboga como siempre por nosotros.
Y para muestra otro botón
Pero además de eso que tenga en consideración este gesto de Carlos Andrés que representa la pena y la vergüenza que nos embarga ante la arremetida grosera, intemporal y absurda del Comandante. Si sirve de algo me hago eco de las palabras de Pérez: ¡SALVE MAJESTAD!, con mi respectiva reverencia, claro.
Dormiré tranquila hoy, tarareando aquella canción que decía: caminemos con el de frente, hacia el futuro. Ese hombre si camina, va de frente y da la cara!!!!